11 octubre, 2010

645º Menú, Entremeses, Lasaña vegetal, Pimientos rellenos de calamar sobre tinta negra e Higos rellenos y pastelillos

Este menú es de sábado y como siempre comenzamos con un aperitivo, que en esta ocasión han consistido en unos pimientos tipo Guernica fritos, champiñones rellenos, patas de calamar fritas y patatas chips caseras, todo acompañado con unos finos andaluces. Los enlaces a estas preparaciones las iré poniendo como las vaya publicando.
En la mesa el primer plato fue esta lasaña vegetal. La forma de hacerla en este enlace.
A la lasaña le siguió unos pimientos del piquillo relleno de calamar y montados sobre tinta negra. Así realice estos pimientos.
Para el que no quería pimientos tenia calamar troceado en su tinta acompañado con arroz blanco, aunque alguno degustó las dos preparaciones. Durante el curso de la semana iré poniendo los enlaces a estas preparaciones.
De postre unos higos rellenos con queso mascarpone, nuez fresca, crema de vinagre balsámica y miel. Cuando ponga el paso a paso de la forma que los hice haré algún comentario para redondear algo el resultado final en boca.
También para el que quiso los higos venían reforzados por unos pastelillos del obrados de Artepan.

8 comentarios:

SERGI dijo...

Sus menús de sábado son como siempre impresionantes, un saludo!!!

Apicius dijo...

Hola SErgi:
Es el día que viene a comer mi familia y nietos, de ahí que me esmere.
Aunque como dijo Plinio (creo que fue este personaje) un día que cenaba solo, su mayordomo le puso una cena intrascendente, Plinio le dijo, ¡Que pasa hoy! y le contesto el mayordomo "Hoy cena solo el señor" y la contestación fue Hoy cena Plinio en casa de Plinio así que ordene todo como es costumbre.
Saludos

Viena dijo...

Se come bien en esa casa los sábados, además de los lunes y los martes.... etc.
Esos higos rellenos me pierden Apicius, qué pinta tienen.
Un menú excelente, como siempre.
Un abrazo.

Apicius dijo...

Hola Sergi.
En primer lugar una disculpa, cuando ayer mencioné a Plinio, no fue este personaje el de la frase La frase fue del General Lucius Licinius Luculus.
Dice Plutarco en las «Vidas paralelas», una de cuyas biografías está dedicada a este general: «Un día que cenaba solo y que no tenía ningún invitado a la mesa, sus criados le sirvieron una cena mediocre y él se enfadó y llamando a su mayordomo le riñó. El mayordomo, para excusarse, le dijo que como no había prevenida persona invitada a comer había creído que no debía servir una cena más suntuosa. "¡Cómo, bribón —respondió Lúculo—, no sabías que Lúculo cenaba esta noche en casa de Lúculol".» Añadamos que la cita de Plutarco ha sido famosa en España porque la tradujo fray Antonio de Guevara, obispo que fue de Mondoñedo, en su divertido y celebérrimo libro «Menosprecio de corte y alabanza de aldea»(1539), en el capítulo XVIII. Guevara fue, para la época, un «best-seller», escritor admirado e infatigablemente traducido, cuyas obras de erudición, invenciones, mentiras, influyeron dentro y fuera de nuestras fronteras. Habla así de Lúculo: «Era la casa de Lúculo muy frecuentada por todos los capitanes que iban a Asia y de todos los embaxadores que venían de Roma, y como una noche no tuviese huéspedes y su despensero se escusase averle dado corta y pobre cena porque no avia quien
con el cenasse, respondiole con muy buena gracia: Aunque no avia huespedes que cenassen con Lúculo, avias de pensar que Lúculo avia de cenar con Lúculo.»
Tambien pido disculpas a los que hayan leido el comentario, me inquietan estas meteduras de pata, de hechos que me son bien conocidos, se ve que se me está degradando la neurona que tengo. El Flash de la metedura de pata me ha venido a las 3 de la mañana.
Saludos.

Apicius dijo...

Hola Viena:
Intento hacerlo lo mejor posible y dentro de mis posibilidad es.
Gracias por pasarse por mi cocina, en este caso por el comedor y dejar una nota.
Saludos

SERGI dijo...

Queda usted disculpado y no sólo eso, tambien le agradezco la lección de historia que me ha ofrecido, curiosa e interesante, muchas gracias

Viena dijo...

Apicius, aprendemos doblemente, cuando nos dice una cosa y luego, cuando la rectifica, que lo hace con un derroche absoluto de erudición. Hay erratas en todos los libros, peronajes ilustres e incluso sabios, sin ellas, seríamos máquinas y dejaríamos de pensar, para qué si la máquina nos daría siempre la respuesta exacta.
Somos maravillosamente humanos, así que aunque le comprendo, porque a mi me pasa, esto no tiene mayor importancia y nos ha dado pie a sber la historia completa más allá de la anécdota.
Un abrazo.

Apicius dijo...

Son ustedes muy benevolentes.
Gracias