22 julio, 2008

Comida campestre con motivo de la visita al Valle salado de Salinas de Añana (Alava)

Después de la visita cultural que hicimos al Valle Salado de Salinas de Añana (Alava) en el que dimos alimento a nuestro intelecto, nos dirigimos a un precioso enclave templario, al Real Monasterio de las comendadoras de San Juan de Acre, para dar alimento a nuestros cuerpos.
En tiempo de las cruzadas perteneció a la Orden de Malta y fue hospital de peregrinos que perteneció a las "soror militiae Templi" monjas templárias.
En un escrito dirigido al Maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén, de mediados del siglo XVI, se dice que la fundación del monasterio de Salinas de Añana, es "la más antigua que hay en España de religiosas nuestras, por tradición en ella y en toda aquella comarca, de haber sido de Templarios" (Cfr. Fr. Agustín de Funes: Crónica de la ilustrísima milicia y sagrada religión de San Juan de Jerusalén. Valencia, 1926; Zaragoza, 1939).
Parece ser que el actual monasterio fue construido en el siglo XIV, sobre restos mas antiguos. Los archivos se perdieron en un incendio, con lo cual no es fácil seguir la historia de este convento.
Desde entonces hasta la actualidad, este convento ha sido habitado por las Comendadoras de San Juan de Jerusalén dedicadas a la oración y a la vida contemplativa, aunque curiosamente en el siglo XIX, desarrollaron también labores docentes.
Tras pasar por el arco de medio punto de la entrada se llega a un patio rectangular, desde donde se accede al convento y a la capilla, fácilmente reconocible por su espadaña. Este patio nos sirvió de improvisada cocina y comedor para todos los participantes de la jornada.

En la guerra de la independencia este monasterio fue escenario de una intensa batalla entre franceses y españoles qué Valentín nos contó mientras compartíamos la comida. Los primeros habían tomado posiciones en la iglesia de San Cristóbal, auténtica fortaleza sitiada en el punto mas elevado del pueblo, hoy día convertida en frontón. Las tropas españolas al mando del comandante general Jefe Gabriel de Atendizabal y el comandante general de la división Iberia Don Francisco Lonja, atacaban desde el huerto de este monasterio, consiguiendo la rendición del enemigo el 10 de junio de 1813.
EL 23 septiembre de 1873 en virtud de una Bula del Papa Pío IX cesó, definitivamente, la jurisdicción ordinaria que sobre este monasterio tenía la Orden de Malta y pasó a depender de la jurisdicción ordinaria del obispo de Vitoria.
En 1983 se hicieron diversas reformas en la casa, como la nueva residencia de las monjas. Hoy existen en España cinco monasterios Sanjuanistas: Sigena, Barcelona, Gandía, Zamora y Salinas de Añana.
En este increíble marco cedido por las moradoras de este convento montamos nuestra cocina
Al frente de los fogones, mejor diríamos de las hornillas, estaban los Maestros Cocineros Maite González y Alberto López de Ipiña
Primero hubo que pelar patatas, picar ajos y perejil, hechos que no han quedado registrados ya que estuve entretenido en estos menesteres.
La comida se compuso de unas sabrosas patatas Gorbea, último producto alavés en incorporarse al Arca Internacional del Gusto, acompañadas de almejas.
Las patatas fueron cocidas y ya casi en su punto se les añadió
El sofrito de ajo y perejil.
Mientras se abrieron las almejas
y conforme abrían se iban separando de la cocción una a una para que no tomasen correa y ver que no tenían arena, ni nada semejante.
Una vez las patatas en su punto de cocción, se añadieron las almejas y las patatas listas para ser degustadas.
El estofado de Jabalí que también se degusto ya venia hecho de casa. El estofado estuvo hecho al vino tinto, in situ solo se hizo calentar y darle un pequeño hervor.
El Maestro Cocinero López de Ipiña en un momento de su intervención.
De tapa tomamos junto con unos txakolis de Alava unos trozos de queso fresco con anchoa salada en aceite. Una panorámica de la mesa donde nos sentamos a degustar las goyerias que nos prepararon.
De postre tomamos una tarta de manzana.
La comida estuvo acompañada del un excelente crianza Solagüen de Rioja Alavesa
Al final hubo cafés y copas.