La dieta en la clínica era estricta, lo mismo que en mi casa, pero la comida en la clínica estaba oficiada deficientemente.
El arroz blanco, un bloque pegajoso y sin sabor alguno y mira que a mi me gusta el arroz.
Unos macarrones, solamente hervidos en agua del grifo.
El pescado a la plancha bastante aceptable, sin embargo la carne cocida estropajosa y sin sabor alguno.
Diréis a que viene todo este rollo, tiene su motivo, ya que con los mismos ingredientes que puedo comer y sin pasarme lo más mínimo en las cantidades me hago unos platillos agradables y comestibles.
Porque no harán esto en clínicas y hospitales?. La respuesta es obvia, hay que poner atención y hacer el trabajos de la cocina con un poquito de cariño y veis que no hablo nada de gastar más, solo cariño en la cocina.
Yo estos días solo puedo comer: Caldo de verdura filtrado, Tapioca, Arroz y pastas, carnes magras, cocidas sin grasas, Pescados blancos cocidos sin grasas o la plancha.
Queso duro, biscottes, miel y mantequilla cruda en poca cantidad.
Un te ligero a la mañana y tarde.
Pues bien conjuntado los ingredientes recomendados se puede hacer un plato como el de hoy al mediodía que lo he comido a gusto, mientras el resto de la tribu comía a dos carrillos.
Así que empiezo mi “Guisote” cociendo en una cazuela un trozo de carne desprovista de todo nervio, grasa, etc. y la he puesto a cocer con un trozo de puerro, dos dientes de ajo y una zanahoria.
Durante la cocción he espumado hasta que el caldo ha quedado claro.




Esta ha sido toda mi comida, no es que sea mucha, la cantidad no me importa, lo que si me importa que este razonablemente bien cocinado y con una presencia lo mas agradable posible, en resumen estaba bueno de comer.
Y creo no haber perdido ningún nutriente de los productos utilizados, dentro de las perdidas usuales.
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